Comenten, puede ser anónimo, y está bueno saber qué pasa en el lado oscuro de la luna.
Gracias por pasar!



11 de marzo de 2012

Silencio de radio

Pasaron tantas cosas desde la última vez que les escribí que no sé por dónde empezar. En realidad si... anduve esquivando el blog porque tiempo tuve, pero no encontraba palabras y tenía tanto enojo que no podía razonar coherentemente.
Estoy cada vez más sola pero en una soledad que no es la que busco, son desapariciones que deseo sean permanentes pero no lo son, va y viene mientras yo sigo sosteniendo y cuidando todo. A veces envidio poder andar por la vida tan despreocupada, pero no puedo... no me sale y no sería yo si así lo hicieran. Cómo será vivir preocupándose sólo por uno mismo?
El martes pasado comencé nuevamente el taller que estoy haciendo y surgieron tantas cosas!!!!. Igual no puedo explicarles mucho porque a la mayoría no pude decodificarlas, aunque la promesa es develar esos misterios a lo largo del año... menudo laburo tengo por delante!.
Vimos un video de Debbie Ford, el Efecto Sombra, se los recomiendo enormemente y pueden encontrarlo en Youtube. Básicamente habla de esas máscaras que uno construye a lo largo de los años bajo la convicción de que se está preservando del dolor, pero todos sabemos que no es así, esas murallas nos van alejando cada vez más de todos y, lo más importante, nos van alejando de nosotros mismos hasta el punto de no saber realmente quiénes somos. Y entonces convivimos con una sombra que acumula lo más negativo y que luchamos por mantener escondida, pequeña e imperceptible hasta que explota y comienza a dominar todo lo que hacemos. Entonces, la propuesta es convivir con la sombra, hacerla nuestra y buscar, entre todo eso que escondimos, los pequeños tesoros que nos hacen ser quienes somos. Buscarle la vuelta al dolor, reconciliarnos y salir al mundo con la frente hacia arriba y el pecho erguido.
Como vengo diciendo hace un tiempo... somos esto que somos gracias a lo que fuimos, podemos buscar ser distintos pero el pasado vive con nosotros, es experiencia y no una carga. Pero yo me quedé pensando... qué pasa con todo eso que escondí tan al fondo que ni siquiera recuerdo? qué escondí? qué me lastimó tanto que lo borré de mi cabeza?. Quizás si lo recordara no estaría tan contenta con esto que soy... ó si!. Pero nada... acá estamos, tratando de encontrarme.
La verdad es que esto último es el "tema" para mi porque ocasionalmente no logro reconocerme entre lo que realmente soy y lo que trato de mostrar que soy. No sé si se entiende, pero escondo tantas cosas que ahora, cuando me paro frente a frente con la realidad, ya estoy perdida y no se cuánto queda genuinamente mio. Ya no se si me gusto, me cuesta reconocer mis virtudes y me detengo en un análisis minucioso de todos los defectos. Pese a eso, y por opuesto que suene, sigo trabajando en mi y en tratar de estar mejor. Por eso también escribo,las palabras que salen de mis dedos siempre fueron más honestas de las que salen de mi boca y cuando las releo me redescubro. Loca? si! quizás un poco, pero escribir es anónimo, puedo creer que nadie lo lee, que se pierde en el éter y no escucho esas palabras que yo no quiero oír. No borro ni edito, solo me limito a corregir errores ortográficos, porque sé que luego de unos días, estas palabras me dirán algo más de lo que yo creo que digo.
Ese mismo día, comentando cómo iban las cosas, dije que estaba "resignada" a esta realidad que vivo porque estoy convencida que, por el momento, no puede ser distinta. Sin embargo, me contradijeron y me dijeron que la palabra era "aceptación" y no resignación... yo creo que es un poco de cada cosa. Aceptar implica recibir sin objeciones ó acceder, pero yo no acepto porque quiero, sino porque no me queda otra... es decir, me conformo, tolero, me entrego voluntariamente poniéndome en manos de otra persona y esto último es la resignación. Entonces... acepto mi resignación como un paso hacia aquello que estoy buscando. Creo que la palabra "resignación" tiene, culturalmente, una carga negativa. Para mi es ceder porque conviene ó aceptar la pérdida porque sabemos que el beneficio será enormemente mayor. Sin embargo, y sea cuál sea la palabra que lo defina, es insoportable y lucho cada día por no mandar todo al demonio. No puedo negarles que la mayoría de las noches tengo ganas de pegar cuatro gritos y una cachetada, pero cuando del otro lado solo reina la indiferencia, la ira es un desgaste de energía que no lleva a ningún lado y hace que me sienta peor de lo que estaba.
La frutillita del postre fueron las semillas... nos dieron un germinador, como esos que nos dan en la primaria para hacer germinar porotos. Nos pidieron ser honestos con eso, cuidarlo porque queremos, hacernos cargo si se pudrían... es decir, hacerlo por nosotros y no porque tengamos que rendirle cuentas a alguien sobre el crecimiento de esas semillas. Saben qué? a mi me salió tirarlas... sentía (y siento) que es una responsabilidad que no puedo asumir por el momento. Ok! ver el crecimiento es piola, pero ahora no me interesa. Siento que no tengo energía y que no soy capaz de cuidar de nada... lucho por cuidar de mi misma y hasta eso se me hace cuesta arriba. Y viaje 40 minutos con esas semillitas, llegué a casa y las tiré!. Siéntanse libres de sacar las conclusiones que quieran pero yo no puedo puedo sostener más pelotas en el aire, alguna se va a terminar cayendo en algún momento y no quiero!.
Entre tantas cosas que se movieron, descubrí que mi vida no es tan negra, que la oscuridad es mayor en la vida de otros y que el pasado golpea con una intensidad que yo no sé si hubiera podido manejar. Pero creo que no hay escalas de sufrimiento, es un sentimiento tan subjetivo que no puede compararse porque, la mayoría de las veces, no puede expresarse con palabras. Pese a ello, estoy convencida que vamos a estar mejor, somos mujeres fuertes, con la capacidad y el derecho de gestar una vida mejor. Siempre tendré mi mano extendida para agarrarte y sé que por aquellos lares es lo mismo. Es como te digo siempre, la vida es más fácil cuando tenemos a alguien del otro lado que nos escucha sin juzgarnos y nos ama sin condiciones. No?
Bueno, creo que no me olvidé de nada y, si fue así, ya se los contaré cuando me acuerde.
Sean felices!!!!

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