Comenten, puede ser anónimo, y está bueno saber qué pasa en el lado oscuro de la luna.
Gracias por pasar!



8 de noviembre de 2011

Olor a café molido

Estoy preparando café y la canilla de la cocina gotea. Sus gotas caen, lenta y cadenciosamente, sobre el agua de una taza que antes también tenía café.
"Chau!"... mi hermano que se iba, pero yo seguía hipnotizada por el ruido de esas gotas sobre el agua amarronada de esa taza. Cada gota era un recuerdo, un momento en que mi imaginación salía volando para ubicarse en no se qué momentos ni lugares.
El café está listo, dos pastillitas de edulcorante y al cuarto del suplicio.
Llego y esas cuatro paredes, que conozco como la palma de mi mano, me parecen nuevas... por un segundo no supe dónde estaba... ó sí, sólo sentí que eran nuevas, que esa cama no era mía y que los papeles eran de otro...
Descubrí que yo no era yo, que estaba fuera de mi, que me veía como yo nunca me había visto. Pero tenía que volver al encierro que nos impone la piel, mi cuerpo estaba parado inmóvil con una taza de café en la mano y me absorbía.
Volví y la vida siguió igual.

Me senté y comencé a repetir los antecedentes del federalismo argentino. Mi voz sonaba a radio, no sabía qué decía. Mi verdadero "mi" seguía tratando de entender qué había pasado, qué fue ese despegarse de mí para verme como si no me conociera. Me conocía?... no sé.
Serán los años ó será la vida?
Será el insomnio el que permite que mi verdadero yo descubra que la vida puede redescubrirse?
Puede redescubrirse ó es sólo la ilusión de creer que hay cosas buenas que en realidad no vemos?
Será el sueño ó será la vida?
Seré yo?

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