Ahora soy una mujer más cauta, ando con el paragüas en la cartera por las dudas, verifico el pronóstico la noche anterior para decidir qué ropa me pongo, soy muy responsable con mis deberes y estoy sola... que raro, no?. Yo pensaba que cuando uno hacía las cosas bien las cosas salían bien, luego creí que algo había hecho mal y por eso todo salía mal, pero ahora me di cuenta de que, si bien uno es artífice de su propio destino, hay fuerzas superiores que mueven nuestra vida a su antojo, aunque uno sienta que está dirigiendo ese barco.
Hoy le decía a una amiga que el amor, por suerte y por desgracia, deja una marca en el corazón, como un radar que suena más rápidamente cuando uno se está acercando a esa marca. Por suerte y por desgracia, uno nunca deja de amar, se distancia, se olvida, se esconde, pero siempre hay algo que nos recuerda esa sensación. Yo amé y amo, mucho cada vez, aunque la verdad es que no sé si hubo alguien que me amara con la misma intensidad. Estoy convencida que no hay que dar para recibir, pero siento que poco es lo que vuelve, y menos aún lo que es genuino.En fin... hoy es un día de esos días en los que me pierdo en mis recuerdos y veo películas de amor donde siempre hay uno destinado a estar con otro. Hoy es uno de esos días en los que no me saco el camisón y ando en pantuflas todo el día, como porquerías, fumo mucho y me doy cuenta que las horas pasan a medida que el cielo se oscurece. Hoy es uno de esos días en los que hablar me haría bien y un abrazo sería el premio mayor de esta lotería de vivir.
De manera inquietante, mientras estas palabras se escribían tempestuosamente en mi teclado, llegó la tormenta y el viento cerró la puerta de un golpe... como un cachetazo que me hizo volver a la realidad, pero las palabras ya estaban dichas y no las voy a borrar!
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